DEFINIENDO AL ADVERSARIO: OBAMA VS. TRUMP

DEFINIENDO AL ADVERSARIO: OBAMA VS. TRUMP

Edgard Gutierrez

Senior Consultant Associate at De Vengoechea & Associates
Consultor Político en Estrategia y Campañas Electorales
Por Edgard Gutierrez.-

Hay un elemento crucial en la política y en particular en las campañas electorales: definirse a uno mismo y definir al adversario ante los electores. Aunque él no sea el candidato, eso fue exactamente lo que hizo Barack Obama, en su discurso durante la tercera noche de la Convención Demócrata en Philadelphia.

El presidente número 44 de los Estados Unidos quizás no pronunció su mejor discurso. Quizás no fue más memorable que el de su esposa Michelle, o quizás tampoco fue mejor su storytelling que el de Bill Clinton; pero Obama hizo algo que ningún demócrata –incluyendo a la propia candidata– había logrado hasta el momento, al menos no de un modo tan eficaz: decir en pocas palabras quién es (y quién no es) Donald J. Trump.

El mandatario le colocó a Trump la etiqueta de “demagogo” y aún más relevante, agregó: “no es ni republicano, ni conservador”. Un misil a la línea de flotación del magnate neoyorquino. Con esa afirmación, Obama busca darle sentido a todos los republicanos militantes del movimiento #NeverTrump y a todos aquellos que sienten que el candidato del GOP no los representa. En el fondo y estratégicamente, no le estaba hablando a sus partidarios ya convencidos, sino a quienes se sienten desplazados y molestos en la otra acera.

“No es ni republicano, ni conservador” no se trata solamente de decir la verdad sobre Trump, es también es hacer que su piso político cruja hasta colapsar. Obama no tuvo mejor manera de definirlo sino diciendo lo que no es. Lo vació de contenido. Lo desnudó. Eso se llama definir a un adversario.

Hay muchos ejemplos de cómo un candidato etiqueta a su competencia o como se define a sí mismo al momento de iniciar la campaña. Lo hicieron hace tiempo Chávez en Venezuela, luego Correa en el Ecuador o más recientemente Macri en la Argentina; pero para seguir en la onda norteamericana, hay un caso muy ilustrativo y que cuenta con el mismo protagonista. En la elección presidencial de 2012, los demócratas definieron a Mitt Romney desde mucho antes que fuese coronado como el candidato republicano en la convención de Tampa, Florida.

Como bien lo afirmó Jim Messina (campaign manager para la relección hace cuatro años) en su conferencia ante la International Association of Political Consultants en noviembre de 2012 en Nueva York, la campaña de Obama gastó millones de dólares en publicidad negativa muchos meses antes de la elección para definir a Romney como un plutócrata sin sensibilidad social y alejado de la gente y de sus problemas.

Eso lo confirma el propio David Axelrod (estratega de Obama), en su libro de 2015 “Believer”:

“Our mission was less to defend the president than to ensure that people understood the choice. That meant aggressively defining Romney, his record and views—and doing that before he had a chance to repackage them for the general election. We persuaded the president that we should front-load our ad buy, taking the risk of having a lighter TV presence than originally planned for the final months of the campaign.”

David Axelrod. “Believer.” iBooks. https://itun.es/us/Tf7w1.l

Una buena pieza que resume este ataque temprano para definir a Romney la pueden ver a continuación:

Ya desde antes de la convención republicana en Cleveland, pero sobre todo después de la convención demócrata, las defecciones que sufre la campaña del candidato del GOP se cuentan a diario. Mientras se escribe esto, a comienzos de agosto, Trump vive su peor momento y la elección ni siquiera ha comenzado.

Como en 2012 con Romney, Obama lo vuelve a hacer esta vez con Trump.

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